Triple Play | El lisiado Kirk Gibson

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Es probable, que aún fuera de sus cabales, a Tom Lasorda, y a ningún otro manager, se le hubiese ocurrido llamar a Kirk Gibson como bateador emergente en aquella circunstancia. Solo que en no pocas ocasiones, los managers acuden a la intuición para decidir qué estrategia utilizar en un momento dado. A simple vista, era un duelo injusto. En la desventaja más absoluta. Disminuido por la molestia en una de sus piernas, Gibson no podía caminar.

Se dirigió al plato, literalmente cojeando, para enfrentar a Dennis Eckersley, solo por su condición de bateador zurdo. La confrontación tenía un agravante para Gibson. A esa hora, Eckersley era quizá el apagafuego número 1 de todas las grandes ligas. En esa temporada de 1988, había sido el líder de la Liga Americana con 45 salvados.

El juego inaugural de la Serie Mundial de 1988 entre los Atléticos de Oakland y los Dodgers de Los Ángeles llegó a la parte baja del noveno inning con dos outs, un corredor en primera y Oakland adelante 4 a 3. Antes de iniciar la entrada, el manager Tony LaRussa llamó a Eckersley a que hiciera lo hecho durante toda la temporada. Salió de Mike Scioscia con inofensivo elevado al campocorto y ponchó a Jeff Hamilton con el tercer strike cantado.

El emergente Mike Davis consiguió un pasaporte, y entonces Gibson fue a batear por el pitcher dominicano Alejandro Peña. Gibson se había lastimado severamente en un deslizamiento en segunda en el sexto juego de la Serie de Campeonato de la Nacional ante los Mets de Nueva York, y los médicos del equipo habían hecho lo imposible para recuperar su rótula, pero todo fue en vano. Sin embargo, Lasorda convencido estaba de que nadie mejor que él para la situación que tenía por delante.

Eckersley colocó a Gibson en dos strikes sin bolas con los dos primeros envíos, pero siguiendo la recomendación de Mel Didier, scout de avanzada de los Dodgers, el toletero se llenó de paciencia y llevó la cuenta a 3 bolas y 2 strikes. Eckersley recurrió al slider, su lanzamiento bandera.

A la altura de sus rodillas y desplazada hacia su zona de poder, Gibson la enganchó y depositó en las gradas de la derecha del Dodger Stadium. Los Ángeles 5 Oakland 4. Al menos en las memorias de la serie, se había visto a un piloto dar tantos brincos de satisfacción en el terreno. Luego, los Dodgers ganaron tres de los siguientes cuatro desafíos para apropiarse de la serie.

Kirk Gibson no volvió a aparecer en el resto del clásico. Pero en lo que fue un homenaje a la intuición de Lasorda, fue seleccionado Más Valioso de la Nacional por lo hecho en la campaña regular que había influido en el avance de los Dodgers hasta la serie.

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