No pagaríamos por una tercera

Tendrán tiempo ambos para ponerse en forma. Foto: Archivo GUN
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Nos parece que llegamos un poco tarde para comentar una pelea que tuvo lugar hace seis días, la II edición Fury vs Deontay Wilder, en el MGM de Las Vegas que despertó una real expectativa, probablemente acaso la mayor para el boxeo desde la mal llamada Pelea del Siglo ganada por DU por el estadounidense Floyd Mayweather ante el filipino Manny Pacquiao el 2/5/15 en el mismo escenario del pasado sábado.

Pero, en fin, dejemos de lado aquellas consideraciones y solo agreguemos algo acerca del pleito en el cual el británico, resurrecto luego de una gris etapa de alcohol y drogas, que se autonombra Rey de los Gitanos, pasó por encima con una inesperada facilidad sobre el “gringo” Deontay Wilder, quien metía miedo con sus 41 nocauts de 42 y unas tablas precisamente ante el rival del pasado sábado, fallo en el que la mayoría vio como claro ganador al hoy indiscutido monarca completo del CMB y quien puso su marca personal en 30-0-1 y 22 nocauts contra 42 (41 KO)-1-1 del perdedor, leve favorito en las apuestas.

A nuestro juicio fue una refriega que se puede resumir diciendo que ganó el único que estuvo -además del árbitro- sobre el ring en una pelea en la que c/u se estima ganó unos $35 millones. Fury empezó a ganar la pelea desde los primeros golpes. En un entrevero en el primero le pegó una derecha leve a la cabeza, primera señal de alarma. Otra en el segundo colocó al de Alabama en condiciones definitivas de indefensión. A partir de allí a Wilder le entró frío mientras el descendiente de irlandeses asumía el control con un mejor boxeo, técnicamente, en el que a veces se escurría, lo “amarraba”, lo aplastaba con su mayor corpulencia y lo manejaba como a un títere.

En el tercero otra sólida derecha al oído hizo sangrar al entonces campeón, y lo derribó por la cuenta de ocho, caída de la que DW se levantó con la mirada perdida. Como pudieron ver todos por la TV el resto fue lo que se llama, en criollo, el choque del burro contra el tigre, en el que el tigre dispuso como quiso del asno al que acorraló en las cuerdas en el séptimo, le pegó cuatro o cinco golpes más sin recibir respuesta, lo que forzó al árbitro a detener la matanza.

Se habló de una tercera pelea (se midieron en diciembre del año 2018 y el fallo fue de tablas, aunque muchos estimaron que Fury había hecho méritos para ser el ganador). Cierro con una pregunta, como simple aficionado: ¿De verdad se justifica un “reprisse”, una tercera vez, luego de lo visto hace seis días? La veríamos, claro. Pero no pagaríamos $1.00 por ella.

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