Camiseta 10 | Dos tipos de cuidado

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Aquellos que algún día tuvieron un sistema de televisión satelital llamado DirecTV (en la prehistoria, seguramente), canal 516, quizá disfrutaron alguna vez de la película que da título a esta columna. Jorge Negrete y Pedro Infante eran los dos “temibles” charros que en 1952 dieron vida a la que se considera una de las mejores comedias del cine mexicano. Sí, dos tipos tan diferentes, pero tan iguales, que se enamoraban a cada rato de la misma mujer; realmente, eran dos sanos vividores pero de “mucho cuidado”.

Pero, ¿porqué de súbito, una columna de fútbol asalta los sentidos con una referencia cinematográfica?, ¿cuál es la razón, a qué se debe este vínculo medio loco? ¿Qué relación guardan Jorge Negrete y Pedro Infante con Cristiano Ronaldo y Lionel Messi? ¿Ronaldo y Messi, dijimos?…

Para que haya un héroe tiene que haber una contrafigura, un antihéroe: Ulises y Héctor, Harry el Sucio y Scorpio, Batman y el Guasón. Entre Messi y Cristiano no se da tal antagonismo, porque ¿quién representa a uno y quién al otro?; no son ellos habitantes de Troya, San Francisco o Ciudad Gótica para vivir tales aventuras. El asunto viene a cuento por las especulaciones en los medios de comunicación que ubican al argentino al lado del portugués en el ataque de la Juventus.

¿Ha sido posible concebir tal desatino? Y todo por las turbulencias puertas adentro del Barcelona, que han colocado en el frente de batalla al jugador de camiseta 10. Ellos han llevado, como líneas paralelas, carreras coincidentes pero cada uno transitando su sendero y a su propia manera. Querer juntarlos ahora es más bien una travesura periodística, una jugarreta para ver qué decía la gente…

Dando vuelta atrás, habrá que hacer un intrincado ejercicio de imaginación para recordar una época en la que dos futbolistas hayan coincidido en fútbol y en rivalidad. La que ahora recordamos fue aquella de Diego Maradona y el holandés Ruud Gullit en los años 80, y también y más o menos en el tiempo, la del propio Maradona con el brasileño Zico. Cristiano y Messi, ya acercándose al invierno de sus inabarcables trayectorias, le han dado al fútbol esa clase de interés que solo grandes futbolistas pueden aportar.

Después, cuando lleguen los adioses, cuando cada uno se dedique a lo que se tiene que dedicar, la vida dirá si fueron verdaderamente gigantes, si les cabrá el elogio de la historia, si Cristiano y Messi han sido trascendentes. Mientras tanto, que sigan en las suyas, divirtiendo a la gente y parafraseando al título de la película. En verdad, son ese par de muchachos “dos tipos de cuidado”. Nos vemos por ahí.

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