Los rumbos del fútbol venezolano: ¿hacia dónde va?

PRENSA ATLÉTICO
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Uno de los asuntos más dominantes del ser humano, y todo lo que él se disponga a emprender, es saber hacia dónde van él y sus cosas. Y como el fútbol no escapa, podemos preguntarnos: ¿hacia dónde va, cuál horizonte anima al fútbol venezolano en el futuro por llegar?

Por ahora, sin artes de adivinación  como facultad, pocos pueden decirlo con propiedad. Hace algunos años, cuando el llamado “fútbol de colonias” era el primer actor de la puesta en escena, aquella era una realidad dominada por jugadores importados, muchos de ellos de probada calidad; los criollos eran muy escasos, aunque, eso sí, valores indiscutibles.

Hoy día, por las condiciones económicas y por varios factores diversos, los campeonatos se han “venezolanizados”…

Entonces, hay aficionados y periodistas que, parados en los dos lados del río, defienden a un fútbol y a otro. Sin embargo, nos parece que lo que hay que plantearse es si lo de hoy ha sido de provecho. Nunca como ahora han salido jugadores del país a otras latitudes, pero es cosa de los nuevos tiempos causados por la presencia de los empresarios internacionales.

Poca gente cree en el fútbol venezolano como entidad, como representatividad y muy pocos asisten a los estadios. Entonces, la pregunta es: ¿no sería más útil mirar atrás y regresar a torneos de pocos equipos y más calidad concentrada? En el fútbol de hace veinte o más años ser titular costaba una vida; hoy día es un camino sin obstáculos a la vista porque la exigencia es pan comido…   

Y en las nuevas verdades hay que decir que el fútbol venezolano, por tradición, había sido sostenido por los empresarios privados; mas, de un tiempo a esta parte, han sido las alcaldías y gobernaciones los ladrillos que han mantenido el edificio a prueba de sismos y movimientos.

Pero la difícil  situación económica del país, además mermada por la inesperada llegada del virus, tendrá que obligar a repensar y qué hacer con los campeonatos nacionales. Ya se habla de empresas y organismos de estados del país no dispuestos a seguir, porque viéndolo bien, permanecer en el fútbol de aquí es arar en el mar, sin otro beneficio que ser reconocido como apoyo o altruismo del deporte sin beneficios económicos reales.

Solo se salvan, a medias, aquellos equipos que consiguen clasificar a las copas Libertadores y Suramericana. Los que sigan en el fútbol nacional podrán decir, como el coronel de García Márquez cuando la mujer, arrebatada por su espera inútil de la pensión le reclamaba que para qué lo hacía si con eso no se comía, el coronel, en su indoblegable dignidad, le respondía: “Pero alimenta”.

Nos vemos por ahí.       

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