Conversaciones en la cola…

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De vez en cuando tiene sentido alejarse de los temas de siempre. Dejar de hablar de lo que resulta profesional para charlar de cualquier cosa, por intrascendente que parezca: “Lo sencillo no es lo necio”, dice Serrat en una hermosa canción. El fútbol, en nuestro caso.

Paseándonos por la cola de moda, la de poner gasolina en los tanques sedientos, oímos conversar de tantos y tan variados temas: “¿Sabes cuándo, por fin, comenzará el beisbol de grandes ligas?”, “¿desde cuando estás en la cola?”, “parece que ya la pandemia está aflojando en muchos países”, “no, vale, será en Europa, porque en Brasil y México está que arde”, “¿qué serie está viendo ahorita en Netflix?, ¿no te has vacilado El patrón del mal, que es sobre las andanzas de Pablo Escobar? Coño, está buenísima”, “mira, la vaina en Estados Unidos está arrechísima por las protestas por la muerte de George Floyd”, “oiga, compadre, al fin el campeonato de España comienza el viernes, qué vaina tan buena”…

Nos agarraron. No había manera de escapar. Por muchas vueltas que dimos, por más que pusimos cuidado a las conversaciones cotidianas en la cola, llegó España, llegó el fútbol.

Tenemos la marca grabada en la frente a fuego lento y a fuego rápido, y no hay huida posible: “Con ella no hay salida fácil”, como entona Yordano en aquella certera canción dedicada a la fama.

Entonces, preguntas y opiniones: “¿Qué te parece el fútbol sin público?”, “¿has visto los partidos de Alemania?, “desde esta semana el Real Madrid se juega su última carta contra el Barcelona”, “¿Qué piensas tú del portugués (José Peseiro) que va a dirigir a la Vinotinto? “El Inter está pidiendo un realero al Barsa para entregarle a Lautaro Martínez”, “Mira, chamo, ¿no te calaste por internet la colección de carros deportivos de Cristiano Ronaldo?, es tremenda”, “no vale, yo la vi pero me pareció un insulto para los que andamos en puros cacharros”…

Entonces, el fútbol sopla por los cuatro vientos, por todos los puntos cardinales. Entretanto, en Venezuela se dicen muchas cosas en relación al reinicio del campeonato y aquellos equipos que van a soportar los embates del coronavirus para seguir en carrera.

Se venía jugando, casi a rastras, con veinte, pero tal parece que no van a seguir sino doce. Y tal vez esa podría ser una solución, al menos por el momento, para poder continuar.

Ahora podemos recordar la teoría propuesta por Cheché Vidal hace algunos años: el fútbol venezolano tiene que dejar de regirse por el pasado, por su “europización”, y convertirse en empresa próspera, a semejanza de la Major League Soccer: solo ocho equipos, con los mejores jugadores repartidos equitativamente para que el nivel de juego sea óptimo, y con ello el regreso de la gente al graderío.

Al final del camino, y si le hacen caso, tal parece que Cheché va a tener razón.

Nos vemos por ahí.

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