Camiseta 10 | A la espera del porvenir

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El fútbol sin Lionel Messi, sin Cristiano Ronaldo y sin Neymar vendrá. Llegarán tiempos diferentes, y con ellos, las nuevas ideas de campeonatos hasta hace algunos años absolutamente inimaginables.

En la necesidad inaplazable de modificar su estructura, los cambios no fallarán. Quizá no con la velocidad de luz que algunos osados dirigentes y aficionados desean, pero igualmente nacerá una nueva Liga Europea, una renovada Copa Libertadores, unas radiantes y nuevas ideas. Son las urgencias de las épocas, siempre cambiantes aunque no todas las veces en provecho del ser humano.

Ya en el otro lado del océano se perfila, aupada por la televisión internacional y las marcas de ropa deportiva, la era por comenzar. Una Liga extraordinaria, que sobrará a los campeonatos nacionales, y en la que solo entrarán los clubes más encumbrados de Inglaterra, España, Alemania, Italia y Francia. Será un espectáculo maravilloso, de jugadores de otro mundo, con el “the best of the best” de veinte equipos sobre las canchas de Londres, Manchester, Madrid, Barcelona, Munich, Dortmund, Turín, Milán, París y Marsella. Caudales incontables de dinero derivados del hecho televisivo y de las agallas de las empresas gigantes van a dar el espaldarazo a esta iniciativa que hace unos años hubiera parecido un acto de dementes, pero que hoy día está a tiro de piedra.

Pero como todo este panorama es cosa de humanos, siempre habrá quien lo cuestione: ¿por qué ellos y no nosotros?, dirán, y ya lo están pregonando por las esquinas los clubes medianos y pequeños. Esta será una gran dificultad a resolver nunca antes vista para la Uefa y la Fifa. Los torneos nacionales seguirán su curso, inalterables, y las autoridades tendrán que ser prestidigitadores para que no parezcan torneos de consolación: ¿qué harán, por ejemplo, Real Madrid y Barcelona para moverse en uno y otro escenario? ¿Cuántos jugadores tendrán que tener bajo contrato para afrontar los dos compromisos?

Los humanistas y soñadores, hombres y mujeres de pensamiento universal, abogaban porque los efectos de la pandemia podrían alterar la relaciones del fútbol, cambiar las conciencias, pero tal parece que no será así. Los ingresos de fábula que tendrán las grandes instituciones harán que los jugadores, en consonancia, pidan lo que ellos considerarán justo, y entonces, para los muchachos ilusos que ven en el fútbol una solución de vida habrá llegado la hora de aspirar ser millonarios como aquel que pega el gordo de la lotería, es decir, de un día para otro, un día sin dinero y otro dueños de mansiones y autos de último modelo.

Fantasía en la Libertadores
Los ecos de Europa suelen llegar pronto a este continente, y mientras por aquella orilla hablan de una Superliga, en América se trazan planes para una remozada Copa Libertadores. Obviamente, en estas iniciativas tienen mucho que ver los niveles socio económicos de las dos regiones, por lo que una competencia que abarque todo este continente, incluyendo aquí equipos de México, Estados Unidos y Canadá, no podrá disponer de las cantidades del tesoro escondido en la base del arco iris como aquella, aunque sí dejará en la lejanía lo que se paga hoy día.

El torneo americano se ha devaluado en calidad por la proliferación de clubes que la disputan, en casos como Brasil y Argentina con cuatro o cinco. En la versión del futuro solo entrarán los campeones y vices para darle más exigencia y fantasía a la deslumbrante idea, y solo falta por saber quién estará detrás de todo esto: si la Conmebol o empresarios privados.     

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