En la pelota /Es el mejor utílity en MLB – Un venezolano conquista los desiertos de Arizona

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Cuando el 27 de julio de 2018, Eduardo Escobar fue mandado de los Twins a los Diamondbacks a cambio de tres peloteros de las menores, un fanático preguntó al periodista de Phoenix, Louie Stietson…: “Es… co, ¿qué, se llama ese?”. 

Ahora, en el “Chase Field” aparecen pancartas como ésta,  “Eduardo Escobar para Alcalde”. Y creen que este venezolano de los valles aragüeños de Palo Negro la Pica, ganaría cualquier elección.    

Eduardo, de 31 años, estelar de la tercera base, es uno de los utílities más notables de los últimos tiempos. En su carrera de nueve temporadas, con Medias Blancas, Twins y Diamondbacks, ha aparecido en ocho de las nueve posiciones. Solo le falta jugar en primera base. A la ofensiva es ambidextro, y el año pasado, bateó para 269, 35 jonrones, fue líder de la Americana con 10 triples, sonó 29 dobles, impulsó 118 carreras y le quedó tiempo para robar cinco bases en seis intentos. Además de todo eso, la comunidad de Arizona lo quiere mucho también por sus numerosas actividades benéficas.

 La famosa revista “Baseball Digest”, que circula desde hace 78 años, dedica en su edición de julio, un reportaje de cuatro páginas al aragüeño, bajo el título…: “Diamante en el desierto. Con dos palabras, Eduardo Escobar, se puede resumir su pasión por los Diamondbacks y por la comunidad de Arizona”. 

Eduardo venía de ganar cuatro millones 850 mil dólares en Minnesota. Pero en octubre de 2018, los Diamondbacks lo firmaron para tres años por 21 millones. El joven no olvida sus días de miseria en el rancho maracayero del barrio más pobre. Porque cuando estaba en sus 10 años de edad, su padre abandonó el hogar y sus obligaciones, quedando, la madre y cinco hermanitos y hermanitas, más él mismo, sin comida, ropa, casa, medicinas ni cómo ir a la escuela. 

Tratando de solucionar tales angustias, Eduardo se lanzó a la calle a cargar toda clase de bultos y bolsas de mercados, vender periódicos, golosinas y cuanto era posible para llevar comida a la casa. Pero conservó la costumbre de entrenar y jugar al beisbol. Era lanzador. Hasta que a los 17 años, los Medias Blancas lo aceptaron en un tryout en Caracas en 2006, y observaron que era mejor como shortstop. Lo mandaron a la Academia y comenzó su ascenso hacia la gloria.Ahora su mamá ya no esta en la miseria y él vive en Miami, con su esposa Eucaris y sus cinco hijos. 

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