Pajarero Goleador
04/12/2012 1:13am | Eterno rompe redes, nacido en Maturín, formado en la escuela Antonio
Mejía Altamirano, siempre identificado por su particular caminar y su
definición letal: no hay que hacer mayores introducciones para presentar
a Rafael Castellín
Eterno rompe redes, nacido en Maturín, formado en la escuela Antonio
Mejía Altamirano, siempre identificado por su particular caminar y su
definición letal:
no hay que hacer mayores introducciones para presentar
a Rafael Castellín. A él mismo se lo llegué a confesar una vez:
siempre quise tener a “Castelo” en mi equipo.
Estaba convencido de que
el día que tuviese un goleador de esa categoría nuestro funcionamiento
colectivo sería respaldado por una inagotable fuente de goles.
¿Cómo no
iba a ser así si el joven que jugaba caimaneras en Viento Colado toda su
vida fue distinto? Ya en sus inicios mostraba parte de lo que podía
ser. Amleto Bonacorso, quien lo enfrentó en su debut, quedó
impresionado cuando tuvo ante sí a aquel joven, para entonces un
desconocido.
“Fue como chocar contra una pared”, recuerda Bonacorso, que
nunca olvidó la fuerza de ese muchacho.
Bonacorso no tenía idea de
quién era, pero nunca olvidó su fuerza. Con el tiempo supo que ese
joven, a quien no pudo mover en todo el encuentro, era Rafael Castellín.
Una mezcla de astucia con calidad para definir.
De pequeño agarraba
pájaros en las orillas del bajo Guarapiche, de adulto sabía donde estar
en el momento justo para hoy acumular más de 200 goles en su carrera
profesional. Su riqueza técnica, para mi subvalorada, le ha dado la
posibilidad de ser el mejor en su posición en todos los equipos por
donde pasó. Rafael llegó y logró lo que quiso, y tal vez no fue más
lejos porque no quiso. No le dio más alas a su potencial. No ser el
primero al momento de correr ni llegar dos horas antes de un compromiso
quizá le jugó en contra en su carrera. Pero él siempre lo supo.
Hoy por
hoy habrá aprendido de estas enseñanzas, pero les aseguro que si el
reloj regresara y Castellín debutara el día de mañana se comportaría de
la misma manera con la que conquistó siete estrellas y más de quince
torneos cortos.
Para mí siempre será un orgullo contar que la mejor
temporada de su carrera la hizo cuando lo pude tener en mi equipo.
Bicampeón en 9 meses, monarca invicto, récord personal de 21 goles…
Difícilmente se podrá olvidar a quien hoy llega a 20 años de carrera, en
los que siempre ha dado muestras de un nivel futbolístico
extraordinario y una calidad humana infinita. “Castelo”, “Gordo”,
son algunos de los apodos que le dejó el fútbol, pero por su gran
afición a los pájaros de todo tipo y tamaño, y las dianas conseguidas en
nuestro país, para muchos será siempre el “Pajarero Goleador”.