Nunca uno más que once
29/10/2012 7:57pm | Mi filosofía del fútbol entiende a este juego como un deporte colectivo,
donde si bien el aporte de las individualidades es importante siempre
se impone la fuerza del grupo
Mi filosofía del fútbol entiende a este juego como un deporte colectivo,
donde si bien el aporte de las individualidades es importante siempre
se impone la fuerza del grupo. No me ha tocado trabajar en equipos donde
un futbolista sea el más importante y sin su presencia en el campo las
cosas cambien radicalmente.
Me gusta conformar planteles que tengan
todos los condimentos a nivel personal, que posean todas las
características deportivas que pienso que son necesaria para ganar.
Lucho para que cada pieza sea indispensable para el grupo, pero nunca en
mis equipos un jugador ha estado por encima de otro.
Cuando veo que
Estudiantes de La Plata no es el mismo cuadro desde que se fue Juan
Sebastián Verón o que Boca Juniors sufre la etapa post-Riquelme pienso
en todo lo que debo hacer en mi carrera para que eso jamás pase a un
equipo que yo dirija. Evidentemente no debe ser fácil salir de jugadores
que han sido referencia de los clubes, pero nunca una individualidad
puede estar por delante de una ideología institucional o gerencial.
¿Quién
se imagina hoy al Atlético de Madrid sin Radamel Falcao, a la selección
Italiana sin Andrea Pirlo? ¿O al Barcelona sin Lionel Messi, al Real
Madrid sin Cristiano Ronaldo, al PSG sin Zlatan Ibrahimovic?
Regresemos
algunos años en el tiempo:
¿qué hubiese sido del Napoli sin Diego
Armando Maradona o de algún equipo sin Roberto Baggio? Pero es trabajo
nuestro, como director técnico, que los márgenes de dependencia de un
jugador sean mínimos. Debemos hacerlo.
Me acuerdo haber tenido siete
bajas antes de un juego contra Estudiantes de Mérida durante el
campeonato logrado con el Deportivo Italia. Los siete relevos hicieron
un partidazo, lo ganamos con un golazo de Luis Martínez (hoy con el CD
Lara) y el equipo ganó ese partido y el título.
En Zamora conviví con
un equipo inigualable y en la actualidad pertenezco a un grupo humano
para el cualquier adjetivo se le queda corto. No existen seguramente
precedentes de algo así. No solo salen campeones invictos, campeones
absolutos e implantan récords impresionantes, sino que también sostienen
situaciones como la actual, seguramente de las peores crisis vistas en
años en nuestro continente.
Tal vez algún día se sepa algunas cosas de
cómo han logrado todo, pero vivirlo, sin lugar a dudas, ha sido y será
de las experiencias más lindas que un ser humano en esta actividad pueda
experimentar.
Entiendo que un gran jugador siempre hace falta. Todos
los entrenadores, incluyéndome a mí, los necesitamos. Las súper
estrellas nos hacen delirar, llenan las tribunas y marcan capítulos
gloriosos en la historia del fútbol. Pero nunca uno será más que once.