No dejan de ser tres puntos más
08/10/2012 7:21pm | Me gusta mucho cómo se vive el fútbol, pero no soy de los que afirman que los clásicos valen más de tres puntos
Nos hemos acostumbrado a escuchar y hablar del Real Madrid-Barcelona,
Boca-River, Milan-Inter, pero el balón no solo rueda en clásicos
foráneos.
En Venezuela también podemos ser testigos de enfrentamientos
como Táchira-Estudiantes o, últimamente, los juegos entre los aurinegros
y Caracas. Partidos en que se juega el honor, el prestigio, la alegría o
decepción de la afición.
Me gusta mucho cómo se vive el fútbol,
pero no soy de los que afirman que los clásicos valen más de tres
puntos. El balompié es el mismo, juegues contra el que sea. Así debería
ser.
Fíjese, por ejemplo, en la forma como juega Marcelo, el
lateral izquierdo del Madrid: siempre se emplea de la misma manera en
todos sus partidos salvo cuando le toca enfrentarse al Barcelona. Ahí
lanza patadas, recibe amonestaciones, pierde su singularidad.
Con
Italia o Petare, a mí me tocó vivir los derbis frente al Caracas. ¿Cómo
me preparo para esos días? Pues solo es un juego de dos equipos que una
vez a la semana entrenan en el mismo estadio, que residen en la misma
ciudad.A veces un director técnico mantiene o pierde su puesto
por ganar o perder el clásico. La mayoría de los problemas extra
futbolísticos ocurren en los días previos de esos juegos. Y aquí quiero
hacer una reflexión: todos valen tres puntos y es tan importante ganarle
al que llaman “máximo rival” como al último de la tabla. ¿Cuántas veces
se le gana al “odiado enemigo” y luego no se logran los objetivos?
Mientras
la gente se pelea en las calles y en las gradas (algo que es lo que más
nos desagrada) en el terreno todos los involucrados son amigos,
compañeros de aventura, se juntan en las selecciones y luchan por un
deporte y un país.
Con esto no quiero quitar entusiasmo a los
clásicos, los partidos que hasta escuchados por la radio crean la mayor
ansiedad del mundo, pero sí puedo asegurar con propiedad que si no ganas
todos los juegos no sales campeón. Y en lo particular, no cambio un
título por un buen domingo.