La AIBA y el boxeo profesional
10/01/2013 6:43pm | El
boxeo sigue siendo un deporte rey por llevar el instinto humano y la
superación social
La vigencia del pugilismo es parte de la historia humana. El instinto de
supervivencia es algo innato en el individuo. La lucha con los puños y
manos se practica como competencia y espectáculo desde la antigüedad.
Lógicamente
la inclusión en los juegos olímpicos y las reglas de Broughthon -ex
campeón que incorporó un enfoque técnico y metódico-
popularizaron la
disciplina que hoy nos entretiene y apasiona.
En las dos últimas
décadas el pugilismo ha sido atacado desde diferentes sectores. El
médico, medios de comunicación, y a veces los mismos aficionados
componen parte del boxeo y su influencia es determinante. Los médicos no
han podido comprobar sus objeciones en forma científica, la mayoría de
los medios tienden a castigar sin derecho a réplica y lo notable a fijar
la atención de los dirigentes, promotores y boxeadores debe ser el
aficionado quien tiende a desviar su atención por la desinformación del
ambiente y los rumores generados sin base. Eso afecta la popularidad,
incidiendo en forma proporcional sobre la comercialización y mercadeo de
un deporte con un poder masivo envidiable, pero dentro de una anarquía
gremial incomparable.
El tema es que cada uno de los
involucrados podamos llegar a un acuerdo sobre las principales
estrategias a seguir desde cada uno de sus roles. La multiplicidad de
intereses generan un gran conflicto. No obstante, en medio de todo,
el
boxeo sigue siendo un deporte rey por llevar el instinto humano y la
superación social. Vaticinar una desaparición no está planteado.
Los tópicos a seguir serán varios, entre ellos,
el interés vehemente
del máximo organismo amateur en involucrarse en lo profesional. De hecho
existe una serie llamada "World Boxing Series" la cual sigo con
atención y creo que limita las posibilidades a nuevos púgiles en el
rentado. Al final por un salario no puedes detener el crecimiento de un
boxeador. Su función es similar a la de un promotor, y si el objetivo es
acaparar, se conoce como monopolización, una práctica empresarial que
jamás se ha podido implantar en el mundo globalizado. Intentar bajar
profesionales a las olimpiadas sería descabellado. El tema lo traté en
una columna anterior. También existe la multiplicidad de títulos que al
final es una respuesta a los promotores y televisoras, sin embargo,
seguirá siendo una arista debatible.
En la AMB se toman medidas
para responder a las críticas de los aficionados.
Este año se debe
impulsar y exhortar el crecimiento de nuevos prospectos. La AIBA debe
ser tolerante y dejar cumplir los procesos a sus boxeadores, permitirles
la fama olímpica para que luego salten al profesional y sean mejores
ciudadanos. Al final el boxeo es un vehículo para la superación social
de jóvenes humildes y no para intereses personales.
gjmendoza@wbanews.com
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